El plató de Malas lenguas ha sido escenario de uno de los momentos más tensos de la semana. El formato de actualidad que emite La 2 vivió un fuerte desencuentro en directo entre dos de sus tertulianas, obligando al presentador, Gonzalo Miró, a tomar las riendas para evitar que el conflicto pasara a mayores.
El origen de la polémica
El detonante del enfrentamiento fue el debate sobre la decisión de la Junta de Andalucía, respaldada por PP y Vox, de destinar ayudas económicas para el alquiler de viviendas a decenas de altos cargos del gobierno autonómico. Durante el análisis de la noticia, Marta Gómez Montero defendió que la exigencia ética debe aplicarse a todos los políticos por igual, y puso como ejemplo el piso oficial en el que reside Yolanda Díaz.
Esta desviación del tema principal no sentó nada bien a Sarah Santaolalla, quien recriminó a su compañera que intentara generalizar cuando el debate se centraba específicamente en las medidas de la formación política que estaban analizando. La tensión fue en aumento cuando Santaolalla aseguró que algunos discursos le recordaban a los de un "youtuber conspiratorio e imbécil".
La mediación de Gonzalo Miró
El uso de ese calificativo hizo estallar a Gómez Montero, quien se dio por aludida y exigió respeto de forma tajante, pidiendo a la analista política que no utilizara insultos al conversar con ella. A pesar de que Santaolalla intentó aclarar rápidamente que sus palabras iban dirigidas a los creadores de contenido de internet y no a su compañera de mesa, la periodista continuó visiblemente molesta.
Ante la escalada de reproches y viendo que el debate político se estaba transformando en una disputa puramente personal, Gonzalo Miró decidió intervenir. El presentador pidió calma a ambas colaboradoras y reiteró que el comentario no había sido un ataque directo. Finalmente, tras una última aclaración en la que Santaolalla reafirmó el respeto profesional hacia su compañera, las aguas volvieron a su cauce y el programa pudo continuar con su escaleta habitual.
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