La segunda edición de 'Maestros de la Costura Celebrity' sigue dando mucho de qué hablar. La última entrega del programa de Televisión Española no solo ha dejado una de las expulsiones más emotivas y lacrimógenas en lo que va de temporada, sino que ha logrado un hito sin precedentes al firmar un espectacular 17,2% de cuota de pantalla y reunir a una media de 935.000 espectadores, marcando el récord histórico absoluto del formato en la cadena pública.
Un caos en Valencia que condenó a todos
La gala comenzó con un reto de ropa deportiva diario bajo la mirada de la atleta Ana Peleteiro, donde Beatriz Luengo se alzó con la victoria y un importante privilegio secreto: el dedal de la segunda oportunidad, que le permitirá volver al taller si es eliminada.
Sin embargo, la tensión real llegó en la prueba de exteriores celebrada en Valencia. Los concursantes debían replicar el complejo traje tradicional de valenciana. Los jueces Lorenzo Caprile, María Escoté y Luis de Javier decidieron que Yolanda Ramos fuera la capitana de ambos equipos a la vez. El resultado de esta doble capitanía fue tan caótico que el jurado no dudó en otorgar el mandil negro a todos los participantes, enviándolos directamente a la temida prueba de eliminación.
Un olvido imperdonable
En el desafío final, los aspirantes debían confeccionar un diseño a medida inspirado en diferentes tipos de maquillaje, un reto que contó con la presencia de La Terremoto de Alcorcón. El actor cubano Jazz Vilá contaba con importantes ventajas en esta fase, incluyendo la opción de salvar a dos compañeros (eligió a Pau Echániz y Jaydy Michel) y la posibilidad de solicitar la ayuda de Pau usando el "imperdible dorado".
No obstante, un despiste monumental hizo que a Vilá se le olvidara activar este comodín de ayuda durante el tiempo de cocinado. Sin el apoyo de su compañero, el vestido que presentó quedó inacabado, sin remates y con graves errores de confección. Esto lo llevó a jugarse la permanencia directamente contra Beatriz Luengo.
Lágrimas en la despedida
Finalmente, los jueces determinaron que el trabajo del intérprete caribeño era el peor de la noche. Su expulsión provocó un gran disgusto en el taller, especialmente en Pau Echániz, que no pudo contener el llanto al despedirse de su gran amigo.
El propio Jazz Vilá se mostró muy emocionado en su adiós, agradeciendo al programa la oportunidad de volver a trabajar en España y asegurando que la experiencia le ha devuelto la vida en muchos sentidos.
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