La tensión en la frontera con Ceuta ha salpicado de lleno a los medios de comunicación españoles. RTVE ha mostrado su indignación tras el trato recibido por el equipo del Telediario desplazado a Marruecos, que fue obligado a abandonar la zona mientras cubría los recientes intentos de salto masivo por parte de centenares de migrantes.
Un desalojo bajo amenazas
Los hechos ocurrieron durante el fin de semana en la localidad marroquí de Castillejos (Fnideq). Allí, los periodistas de Televisión Española y de la Agencia EFE se encontraban informando sobre las cargas policiales para dispersar a los grupos de personas que intentaban acercarse al perímetro fronterizo.
En pleno despliegue, representantes del Ministerio del Interior del país vecino ordenaron a los reporteros que se marcharan inmediatamente alegando únicamente que debían acatar órdenes superiores, sin ofrecer más justificaciones. La propia corresponsal de TVE, Arantxa Marculeta, tuvo que entrar en directo por teléfono para explicar que les habían prohibido usar las cámaras y que se enfrentaban a la retirada de sus acreditaciones e incluso a la confiscación del material grabado si no abandonaban la ciudad de inmediato.
La tajante respuesta de RTVE
Ante esta situación, la cadena pública no se ha quedado de brazos cruzados y ha lanzado un contundente comunicado para denunciar lo que consideran un ataque directo al derecho a la información. Desde la dirección de la corporación han calificado este incidente como un obstáculo gravísimo para el ejercicio libre del periodismo y la transparencia internacional.
Los responsables del ente público han exigido a Marruecos que ofrezca garantías plenas para que los profesionales de la comunicación puedan realizar su labor de forma segura, objetiva y sobre el terreno. Además, han confirmado que ya están en contacto con las vías diplomáticas pertinentes y con el resto de medios afectados para aclarar este tenso episodio y proteger a sus trabajadores.
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