Ian Curtis fue el enigmático cantante líder de la banda Joy Division. A pesar del éxito del grupo, un matrimonio fallido y sus frecuentes ataques de epilepsia desembocaron en su trágico suicidio en 1980.
El primer largometraje de Anton Corbijn, un reconocido fotógrafo y realizador de videoclips que ha trabajado con bandas como Nirvana (''Heart-Shaped Box''), Depeche Mode (''Personal Jesus''), Coldplay (''Viva La Vida'') o U2 (''One''); fue este drama musical que recorre los últimos años de vida de Ian Curtis, todo un icono del postpunk inglés. Y es que esta película, cuyo nombre deriva de una de las canciones de la banda, ''She's Lost Control'', esconde un 'biopic' en blanco y negro, basado en la novela ''Touching from a distance: vida de Ian Curtis y Joy Division'', escrita por Deborah Curtis, viuda del artista y coproductora de la cinta.
Para interpretar al protagonista se pensó en Cillian Murphy (''28 días después''), pero al ser más bajo que Curtis, Corbijn cambió de opinión y contrató al actor y cantante Sam Riley (''13''). Le acompaña Samantha Morton (''Acordes y desacuerdos''), quien, a pesar de detestar los filmes biográficos, aceptó colaborar en ''Control'' por ser fan de Joy Division.
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