La bella Laura ha muerto después de unos días junto a una misteriosa invitada. Su tío, advierte en el cadáver huellas de colmillos que mordieron su pecho. Poco después, el padre de Emma invita a su mansión a la misma mujer que cautivó a Laura. Y también Emma comienza a sufrir pesadillas.
La carencia de nuevas ideas, la falta de imaginación y la aparición de cotidianeidad en los filmes de la Hammer provocó una crisis a finales de los 60 y principios de los 70, que la llevaría a su definitivo cierre. Pero antes del desastre, sus dirigentes trataron de superar los malos momentos aproximando sus producciones a los gustos de un público joven.
El primer intento fue ''Los amantes vampiros'', la primera entrega de una trilogía (completada con ''Lust for a Vampire'' y ''Drácula y las mellizas'') derivada de ''Carmilla'', de Sheridan Le Fanu. La película, con Ingrid Pitt y Peter Cushing, fue el primer paso en un camino sin retorno para la Hammer, el del cine ''explotaition'', con grandes dosis de violencia, sexo, sangre y escenas de lesbianismo entre las actrices principales.
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