Cuando los miembros de una familia estadounidense se reúnen para despedirse del difunto patriarca, una serie de incidentes empiezan a producirse
Cuando los miembros de una familia estadounidense se reúnen para despedirse del difunto patriarca, una serie de incidentes van produciéndose a lo largo del fatídico día. Revelaciones de escándalo, resentimientos purulentos, amenazas y chantajes se dan cita en una mismo lugar para acabar desatando el caos y el desenfreno.
Al director y dramaturgo Neil LaBute (''Persiguiendo a Betty'') no se le dan del todo bien los 'remakes'. Ya lo demostró con ''The Wicker Man'', una nueva versión de ''El hombre de mimbre'' que se estrelló a nivel artístico y comercial. Por su parte, la cinta que nos ocupa adapta el filme homónimo que vio la luz tan sólo tres años antes. La versión original, británica y dirigida por Frank Oz, es claramente superior a la de LaBute, al menos en cuanto a aceptación crítica se refiere. La prensa especializada coincidió en que esta fotocopia era innecesaria y menos efectiva, a pesar de que recuperó a uno de los actores de la original -el enano Peter Dinklage- y contó con otros rostros de renombre, como el cómico Martin Lawrence (''Dos policías rebeldes'') o el atractivo James Marsden (''Encantada: La historia de Giselle'').
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