El papel de las mujeres en el auge de la Alemania nazi suele pasarse por alto e, incluso, malinterpretarse para reflejarlas como meras…
Adolf Hitler creció en un hogar problemático, con un padre maltratador y una madre sobreprotectora. El resultado de esta mezcla de emociones fue un hombre herido, propenso a las perversiones sexuales y a una visión deformada de las mujeres que lo rodeaban. Su obsesión por una joven durante dos años a la que nunca se atrevió a hablar definiría su vida amorosa futura, una en la que muchas de sus parejas tuvieron un final trágico. Animado a permanecer soltero para que las mujeres lo cortejaran y él pudiera decir que estaba 'casado con Alemania', Hitler nunca contrajo matrimonio de manera pública y, en su lugar, dio rienda suelta a sus obsesiones ilícitas y tuvo aventuras secretas con, por ejemplo, su sobrina Geli Raubal, la estrella de cine Renata Mueller o la mujer que se quitaría la vida en el búnker junto a él, Eva Braun. Las tres estaban condenadas a una muerte inesperada, algunas en circunstancias misteriosas, y a dejar atrás al perverso y atribulado Führer, Adolf Hitler.
El papel de las mujeres en el auge de la Alemania nazi suele pasarse por alto e, incluso, malinterpretarse para reflejarlas como meras observadoras pasivas e inconscientes. Esta serie analiza a la mujer nazi desde una perspectiva contemporánea, como participante activa en todos los aspectos de la sociedad germana. Ya fueran facilitadoras administrativas o perpetradoras en la primera línea, el Tercer Reich no hubiera sido lo que fue sin el apoyo de mujeres ricas e influyentes y no podría haber llevado a cabo sus atrocidades sin unas cómplices entusiastas como las que tuvo.
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