El papel de las mujeres en el auge de la Alemania nazi suele pasarse por alto e, incluso, malinterpretarse para reflejarlas como meras…
Puede que se autodenominaran las Führer, pero a las mujeres del Partido Nazi las mantuvieron alejadas de cualquier rol de liderazgo significativo. Elevadas por Hitler y sus hombres a la cabeza del movimiento, a Gertrud Scholtz-Klink, Magda Goebbels, Jutta Rudiger y Leni Reifenstahl se les encargó promover la dedicación a tres ámbitos: 'kinder, küche, kirche' [niños, cocina, iglesia]. Como esposas de líderes nazis y directoras de organizaciones de niñas y mujeres, estas Führer adoctrinaron a una nueva generación de pequeñas buenas nazis para las que la maternidad y la familia serían las ocupaciones más importantes que podrían desempeñar en el Tercer Reich. Cuando el Partido Nazi tomó el poder, aquellas se convirtieron en reinas de la propaganda que sonreían alegremente a las multitudes, a la vez que los líderes de la organización despojaban a las mujeres de sus derechos y las obligaban a volver al hogar.
El papel de las mujeres en el auge de la Alemania nazi suele pasarse por alto e, incluso, malinterpretarse para reflejarlas como meras observadoras pasivas e inconscientes. Esta serie analiza a la mujer nazi desde una perspectiva contemporánea, como participante activa en todos los aspectos de la sociedad germana. Ya fueran facilitadoras administrativas o perpetradoras en la primera línea, el Tercer Reich no hubiera sido lo que fue sin el apoyo de mujeres ricas e influyentes y no podría haber llevado a cabo sus atrocidades sin unas cómplices entusiastas como las que tuvo.
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