David Attenborough hace un viaje al pasado para descubrir cómo se desarrollaron los primeros animales en nuestro planeta
Con la aparición de la boca y la movilidad, la evolución estaba en marcha. Attenborough explora las Rocosas canadienses donde, hace 542 millones de años, los animales aumentaron en número, diversidad y tamaño como nunca antes. Más de 150.000 especímenes recogidos en una sola cantera documentan el momento con asombroso detalle. Algunas de estas criaturas no se parecen a ninguna de las que conocemos; el Opabinia tenía cinco ojos, el Hallucigenia y el Wiwaxia enormes espinas defensivas. Pero, ¿dónde estaban los depredadores de los que se defendían? Durante muchos años, la pregunta desconcertó a los científicos, hasta que un par de fósiles aparentemente no relacionados les dieron la respuesta... Lo que parecía un camarón sin cabeza y una medusa eran en realidad partes del mismo animal: Anomalocaris, el primer gran depredador. La depredación estimuló una carrera armamentística evolutiva entre depredadores y presas, que dio lugar a la proliferación de órganos protectores. Los artrópodos fueron más allá y recubrieron todo su cuerpo de placas articuladas, dando lugar a los primeros exoesqueletos.
David Attenborough hace un viaje al pasado para descubrir cómo se desarrollaron los primeros animales en nuestro planeta
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