Gonzalo recibe la visita de Celeste -papel interpretado por Maribel Verdú- una antigua compañera de instituto de la que estuvo enamorado. Ella le confiesa que ha roto con su pareja porque descubrió que no era el hombre idealista y con principios que conoció. Entonces, Gonzalo comenzará a imaginar su particular película en la que él es el protagonista, pero sufrirá un duro golpe cuando descubra que a ella quien le gusta es el frutero.
Después de un año sin pagar el alquiler, Aída recibe una denuncia de su casero. Ella dejó de pagar no sólo por sus problemas económicos sino porque no le arreglaba ninguno de los desperfectos que tenía la vivienda. Aída decide recurrir a Mónica para que defienda su causa pero cuando le cuenta su caso, la abogada le explica que no puede ayudarla porque representa a su casero.
Vero y Sergio cumplen su primer año de relación y los dos piensan en comprar algo especial. Ella le pide a Sole que se entere del regalo que le va a hacer para que el suyo sea similar y no haya grandes diferencias. Sole no consigue sonsacar la información a Sergio pero el frutero le cuenta que ha comprado un colgante de oro, aunque no sabe que la joya es para su madre.
En esta treceava temporada, Carlota y Gonzalo emprenden los trámites de su divorcio; Diana sufre una crisis de edad; al frutero le echa de casa su mujer; Sole emprende su carrera universitaria; Vero y Sergio descubren nuevas peculiaridades y diferencias en su relación y Aída se resiste a creer que no existe su media naranja.
Además, en esta nueva etapa se incorpora al elenco de actores María Pujalte, que dará vida a Mónica, la peculiar abogada encargada de poner orden en la separación de Carlota y Gonzalo. Su incursión en este variopinto y peculiar grupo de amigos traerá más de una sorpresa a la vida de muchos de ellos. Tampoco faltarán en esta temporada los cameos de personajes conocidos de diversos ámbitos, una de los rasgos distintivos de la serie desde su creación, en 1997.
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