Diana empieza a obsesionarse con su aspecto físico cuando el personaje que interpreta en ''Chacha de familia'' se lía con un señor mayor, ya que teme que el público crea que es tan vieja como él. En plena crisis, Diana se plantea pasar por el quirófano para rejuvenecer su imagen aunque el cirujano plástico con el que se topa -interpretado por Pablo Motos- hará que se lo plantee seriamente.
Mónica sigue sin encontrar un encargado para el bar y se ve desbordada por el trabajo, ya que no tiene ni idea de cómo se regenta el negocio. A la nueva propietaria no le queda más remedio que pedir ayuda a Aída. Por su parte, Gonzalo no encuentra ningún empleo decente, por lo que se ve obligado a aceptar el mejor trabajo que le han ofrecido: animador turístico para la tercera edad. Ante esta situación, Aída usa su habilidad innata para ''adornar'' la realidad y salirse con la suya con el fin de que Gonzalo vuelva al bar.
Sole ofrece a sus amigos trabajar como voluntarios en el comedor social para indigentes con el que lleva tiempo colaborando. En principio, ninguno parece demasiado entusiasmado con la propuesta pero pronto Aída y el frutero se animan a participar.
En esta treceava temporada, Carlota y Gonzalo emprenden los trámites de su divorcio; Diana sufre una crisis de edad; al frutero le echa de casa su mujer; Sole emprende su carrera universitaria; Vero y Sergio descubren nuevas peculiaridades y diferencias en su relación y Aída se resiste a creer que no existe su media naranja.
Además, en esta nueva etapa se incorpora al elenco de actores María Pujalte, que dará vida a Mónica, la peculiar abogada encargada de poner orden en la separación de Carlota y Gonzalo. Su incursión en este variopinto y peculiar grupo de amigos traerá más de una sorpresa a la vida de muchos de ellos. Tampoco faltarán en esta temporada los cameos de personajes conocidos de diversos ámbitos, una de los rasgos distintivos de la serie desde su creación, en 1997.
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