Manio necesita mantener vivo al personaje que anoche condujo a la legión a la guerra
En su huida hacia adelante, Manio necesita mantener vivo al personaje que anoche condujo a la legión a la guerra y rápidamente convierte a este alter ego en el líder indiscutible de una tropa hastiada y con ganas de acción. Mientras tanto, Valeria, hija del general Cneo Valerio, se dirige a Roma tras haber pasado unos días con su padre en Tracia. Antes de cruzar el Adriático, un jinete trae la noticia de que ha estallado la guerra en Tracia. Valeria se debate entre volver a Roma, donde iba a casar a su hija Ática con un importante allegado a Octavio, o volver a Tracia y hacer entrar en razón a su padre. La guerra civil se cierne sobre Roma y no es momento de abrir otro frente. Con lo que no cuenta Valeria es con que Manio sigue soliviantando a la legión y la entrada en combate con los tracios parece ya inevitable. Por suerte, un primo de Manio que viene dispuesto a ajustar cuentas con él, acaba con el desestabilizador.
Roma, año 31 a. de C. Manio Sempronio Galba, un acomodado patricio, es condenado a muerte por delito de alta traición. Incapaz de acabar con su propia vida, pide que le conmuten la pena por cualquier cosa, lo que sea, y para vergüenza de su familia es enviado a servir como legionario en Tracia, justo donde su padre, El Magnífico, forjó su leyenda como militar. Limpiar el apellido Sempronio y restaurar el honor, el propio y el de su glorificado padre, serán a partir de ahora su cometido. Y su condena.
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