La misteriosa desaparición del hijo de Almudena y César revive entre los habitantes de Tierra de Lobos la creencia de que la familia Lobo está maldita. La joven culpa a su padre de haber secuestrado al pequeño Antonio porque no soporta la idea de que su nieto sea un Bravo.
Paralelamente, Isabel intenta adaptarse a su nueva vida matrimonial pero, por más que lo intenta, es incapaz de amoldarse. A causa de ello, el Teniente Ruiz empieza a desconfiar de ella. Por otra parte, Cristina vive torturada con la idea de vivir el resto de su vida alejada de la persona a la que ama. Además, teme que la hija de Lobo se acabe olvidando de ella después de haber contraído matrimonio.
Mientras tanto, la cantina amanece con pintadas amenazando de muerte a Sebastián y acusándole de haber agredido brutalmente a Aurora. A pesar de ser inocente, el joven guardará silencio por el amor que siente por Luz, que empezará a sentir algo por él conmovida por su actitud.
Tercera temporada de la serie que cuenta la historia de los Bravo, dos hermanos forajidos que llegan a su tierra natal huyendo de la justicia para comenzar una nueva vida.
Esta serie de producción española narra una historia que combina acción, aventura, intriga, romance y elementos característicos del wéstern. Ambientada en la España de finales del siglo XIX, esta ficción está rodada en 1.500 m2 de decorados de interiores y los escenarios exteriores de la localidad segoviana de Maderuelo, con una cuidada escenografía y vestuario, que recrean las tendencias imperantes en el período histórico en el que transcurre la acción.
En esta tercera entrega, Almudena terminará por aceptar que nunca más volverá a ver a su marido, condenado a cadena perpetua en un penal de África. Aunque Aníbal se convierte en el gran apoyo de Almudena durante la ausencia de su marido, la vida en Tierra de Lobos será cada vez más difícil: terribles acontecimientos marcarán para siempre a sus habitantes.
Al elenco principal se le suman nuevos fichajes como los de Alex González (''Cuenta atrás'') o Esmeralda Moya y Raúl Mérida, que ya habían coincidido en ''Los protegidos''.
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